Avisos a la medida
Basta con indicar qué vende la empresa. Avisamos cuando el Estado lo pide.
Licitaciones públicas, en fácil
Leemos todo lo que el Estado publica y avisamos solo cuando aparece algo que su empresa vende.
Solo lo suyo
Nada de listas eternas.
Sin leer 200 páginas
Lo resumimos.
Todo en un sitio
Su equipo, sus fechas y sus papeles.
Qué es Firmamento
Cuando el Estado necesita comprar algo —sillas, medicinas, obras, computadoras— lo publica en una página web llamada SICOP. Son cientos cada semana, con documentos larguísimos. Los leemos todos y avisamos solo de los que sirven.
Leemos los documentos
Hasta los escaneados, que ni se pueden buscar. Queda un resumen corto.
Miramos renglón por renglón
Una compra puede pedir 40 cosas distintas. Si una es la suya, el aviso llega igual.
Ayudamos a responder
Qué piden, para cuándo, y quién del equipo se encarga.
Qué se puede hacer
Desde el aviso hasta la entrega de la propuesta.
Basta con indicar qué vende la empresa. Avisamos cuando el Estado lo pide.
Qué piden, cuánto tiempo queda y qué papeles hacen falta.
Responde cualquier duda con lo que dicen los documentos.
Si algo cambia, queda marcado. Nunca se trabaja con una versión vieja.
Todo lo que piden, en una lista para ir marcando.
Con ayuda de la IA y las plantillas propias.
El trabajo se reparte y se ve cómo va cada quien.
Calendario con los cierres y recordatorios para no llegar tarde.
Quién gana, cuánto, y dónde conviene competir.
Cómo funciona
Basta con subir el catálogo, una foto o un enlace a la web. Del resto nos encargamos.
Todos los días, cada compra nueva del Estado y sus documentos.
Solo cuando sale algo que la empresa vende, con la fecha límite bien clara.
Con todo a mano: resumen, requisitos, equipo y fechas.
Por qué Firmamento
El Estado publica, pero no avisa. Nosotros sí.
Haciéndolo a mano
Con Firmamento
Entrar a buscar cada día y cruzar los dedos para no perder nada.
Miramos nosotros. Llega solo lo suyo.
Abrir documentos de cientos de páginas para ver si sirven.
Un resumen corto dice si vale la pena.
Buscar por título y perder lo que estaba escondido dentro.
Miramos renglón por renglón, no solo el título.
Enterarse tarde de que cambiaron las reglas.
Marcamos qué cambió y cuándo.
Correos, carpetas sueltas y un Excel que solo entiende quien lo hizo.
Todo el equipo trabajando en el mismo sitio.
Escribimos, abrimos la cuenta y mostramos qué compras del Estado encajan con lo que vende la empresa.